Según el Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el uso de la capacidad instalada descendió a 60,1%, más de 10 puntos porcentuales por debajo del nivel previo. A pesar de la estabilidad en costos y precios durante el mes, la demanda sigue resentida debido a la pérdida de poder adquisitivo de las familias.
Las empresas consultadas por CAME señalan la reducción de impuestos y la flexibilización de normativas laborales como las principales medidas esperadas para mejorar la rentabilidad. Además, el estímulo a la demanda interna y los créditos blandos también son vistos como necesarios por el sector.
Entre las principales problemáticas, la falta de venta y los altos costos de producción y logística se destacan. Para enfrentar la situación, muchas industrias han reducido gastos operativos, diversificado productos y ajustado las horas laborales en los últimos seis meses.
En cuanto a los sectores más afectados, el de alimentos y bebidas registró una caída del 17,4% anual en junio y una baja del 16,7% en el primer semestre, operando con una capacidad instalada del 58,1%. El sector de textiles e indumentaria tuvo una reducción del 7,4% anual en junio y del 2,7% en el semestre, con una capacidad instalada del 63,3%. Maderas y muebles presentó una contracción del 20,7% anual en junio y del 18,7% en el semestre, con una capacidad instalada del 63,4%. El sector de metal, maquinaria y equipo, y material de transporte experimentó una caída del 20% anual en junio y del 22,4% en el semestre, operando al 57,9% de su capacidad instalada. Químicos y plásticos disminuyeron un 30,3% anual en junio y un 27,2% en el semestre, con una capacidad instalada del 63,1%. Finalmente, papel e impresiones tuvo la mayor caída con un 31,5% anual en junio y un 23,6% en el semestre, operando al 63,1% de su capacidad instalada.