La respiración es una función automática, pero cuando se realiza de manera incorrecta durante la infancia puede influir directamente en el desarrollo de los maxilares. Así lo explicó el doctor Gabriel Capellino durante su paso por Breves Streaming.
El especialista señaló que muchos niños presentan respiración bucal permanente debido a problemas como adenoides agrandadas, cornetes inflamados, tabiques desviados o amígdalas de gran tamaño.
“Cuando un niño respira con la boca abierta de forma constante, el maxilar superior no se desarrolla correctamente”, explicó.
Según detalló, la respiración nasal cumple un papel esencial en la formación de los huesos faciales. Cuando esa función se altera, también cambia la posición de la lengua, que deja de apoyar sobre el paladar y favorece un crecimiento inadecuado.
Las consecuencias pueden observarse tanto en la mordida como en la armonía facial. En algunos casos aparecen maxilares comprimidos, falta de espacio para los dientes o problemas funcionales que más adelante requieren tratamientos complejos.
Capellino destacó que el abordaje debe ser interdisciplinario. Pediatras, odontopediatras, otorrinolaringólogos, alergistas y fonoaudiólogos suelen intervenir para identificar el origen del problema y trabajar en conjunto.
“La fonoaudiología tiene un rol fundamental para reeducar la respiración nasal una vez que se despejan las vías aéreas”, sostuvo.
El profesional remarcó que muchos de estos cuadros pueden corregirse con mayor facilidad durante los primeros años de vida. Por eso insistió en la importancia de las consultas preventivas.
La observación de hábitos cotidianos, como dormir con la boca abierta o presentar ronquidos frecuentes, puede convertirse en una señal de alerta para buscar una evaluación profesional.
Capellino concluyó que la respiración adecuada no solo impacta en la salud general, sino también en el correcto desarrollo de la estructura facial y dental de los niños.